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Julio de 1936

Según el censo oficial de 1936, la localidad de Azuara contaba con 2.933 habitantes, lo que nos proporciona una idea de su importancia. Apenas un mes después de la fecha del alzamiento, el 18 de julio de 1936, llega al pueblo una centuria de reconocimiento de la Columna Carod-Ferrer.

Este hecho provocó la huida de más de 200 vecinos partidarios del alzamiento.

El 20 de agosto se produjo el primero de los muchos fusilamientos que tuvieron lugar en la villa. Finalmente, el 27 de agosto, la totalidad de la Columna Carod-Ferrer quedaría instalada en la zona. Eran alrededor de 800 militantes de CNT de Cataluña y también de la Comarca del Bajo Aragón.

Su líder, Carod, era natural de Moneva, una localidad situada en las proximidades de Azuara. A partir de este momento, se destruyeron los archivos del ayuntamiento, el Registro de la Propiedad y también los ornamentos religiosos. Es destacable como ejemplo llamativo el caso de la Iglesia, convertida en garaje mecánico, y la ermita de San José, en granero. Durante el mes de septiembre, la Columna ocupó la localidad de Fuendetodos para fortificarse posteriormente ante las villas de Jaulín y Villanueva de Huerva, que estaban en manos de los sublevados de Franco. En ese momento, el frente quedó estable y sin grandes operaciones militares durante los meses siguientes de la guerra. A partir de octubre, la Columna Carod-Ferrer pasó a integrarse en la columna Sur-Ebro, al igual que otras columnas y también militares.

Cuevas Azuara

El Consejo Regional de Defensa de Aragón

También conocido como el Consejo de Aragón, fue un órgano de administración y gobierno en el Aragón republicano durante los primeros meses de la contienda. Tras el alzamiento rebelde del 18 de julio, amplias zonas de Aragón quedaron aisladas de Zaragoza, que era su centro administrativo, económico y político. Surgió la necesidad de reorganizar la economía y la vida social en estas áreas, y por lo tanto, a partir del mes de octubre de 1936, representantes y políticos locales constituyeron el Consejo Regional de Defensa de Aragón con sede definitiva en Caspe. Vale la pena mencionar que, durante los primeros meses de la guerra, llegaron cientos de milicianos anarquistas y sindicalistas procedentes de Cataluña para luchar en la línea del frente establecida.

Indudablemente, la presencia de estos combatientes fue crucial para la ideología política del Consejo de Aragón. El presidente de este consejo fue Joaquín Ascaso, quien logró, tras varias reuniones en Madrid y Barcelona, que el gobierno del Frente Popular reconociera legalmente su existencia y jurisdicción.

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La ofensiva de marzo de 1938

Los bombardeos aéreos habían cesado durante el invierno, que además estaba siendo extremadamente frío y lleno de dificultades para los vecinos de Azuara. Franco planeaba romper el frente de Aragón y eligió la zona como uno de los puntos de ruptura. Con la llegada del 9 de marzo de 1938, la aviación franquista volvió a aparecer en los cielos soltando su mortífera carga. Esta vez, se le había unido el fuego de la artillería concentrado sobre la localidad. Tras la preparación artillera, llegó el avance de la infantería de Franco, que en apenas unas horas tomó la localidad de Fuendetodos y rodeó Azuara. Dos días más tarde, la infantería marroquí de Franco entró al pueblo; la resistencia fue mínima debido a la superioridad abrumadora de los asaltantes. Únicamente varios voluntarios canadienses de la Brigada Internacional hicieron fuego desde sus posiciones en las cuevas para cubrir la retirada de sus compañeros. Finalmente, se rindieron, pero de poco les sirvió, ya que fueron ejecutados de inmediato junto con varios vecinos del pueblo. El tiempo concedido por estos defensores fue aprovechado por sus compañeros y también por los vecinos del pueblo fieles al gobierno de la República para escapar y ponerse a salvo. En el cementerio de la localidad aún se puede visitar una placa en homenaje a los voluntarios de la Brigada Internacional.

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Bombardeos aéreos en Azuara

Desde el primer momento de la contienda, Azuara se convirtió en el cuartel de cientos de milicianos y soldados. Este hecho no pasó desapercibido para el bando sublevado, que comenzó a bombardear la villa a partir de mayo de 1937. La población civil abandonó apresuradamente la zona, y 1.100 habitantes de Azuara fueron evacuados hacia los pueblos cercanos de Aguaviva y Mas de las Matas.

Los pocos habitantes que permanecieron comenzaron a trabajar para acondicionar las cuevas que se encontraban al otro lado del río Cámaras. Más de 35 cuevas serían habitadas, llegando algunas de ellas a albergar a una treintena de personas. Se evitó bajar al pueblo a toda costa, solo para lo imprescindible, como el sustento.

En el mes de junio, se llegaron a contabilizar más de 1.600 soldados de la 118 Brigada Mixta acampados entre Azuara y Herrera de los Navarros, Fuendetodos, Moyuela, entre otros lugares. A partir del 8 de junio, los combates se intensificaron. El 13 de junio de 1937, un grupo de bombarderos franquistas formado por 18 aviones Heinkel He 46 (comúnmente llamados «pavas») soltó su carga mortal, reduciendo varios edificios a escombros y matando a un miliciano.

En el improvisado fuego antiaéreo de respuesta, uno de los aviones resultó alcanzado, aunque finalmente logró escapar. El 10 de agosto, el Consejo de Aragón fue finalmente disuelto por el gobierno republicano. Ese mismo verano, con el inicio de la ofensiva sobre Zaragoza y la subsiguiente Batalla de Belchite, Azuara se convirtió en la retaguardia y hospital del Ejército Republicano.

Parte de los vecinos que habían huido regresaron durante este período.

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