Ermita de San José

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San José

La ermita de San José se encuentra en una pequeña colina en las afueras del casco urbano de Azuara. De origen medieval, a finales del siglo XV o principios del siglo XVI se le añadió una poderosa y voluminosa cabecera poligonal de cinco lados, que debería haber tenido continuidad en fases sucesivas a medida que se iba derribando la antigua nave. Esta forma de reemplazar gradualmente un antiguo edificio, en su mayoría antiguas mezquitas reconvertidas provisionalmente al culto cristiano, por otro más moderno y acorde con el estilo imperante en ese momento, es algo relativamente común durante los siglos XIV y XV. Por causas desconocidas, en la ermita de San José, este proceso solamente se concretó en la cabecera, quedando el resto del edificio con su estructura original.

En el exterior, la nave está flanqueada por contrafuertes que se corresponden en el interior con los arcos diafragma sobre los que se apoya la cubierta de madera que la protege. Se accede al interior a través de una portada sencilla en arco apuntado moderno que se abre en el penúltimo tramo del lado de la Epístola.

Adosada al muro de los pies se eleva una torre de ladrillo de escasa altura que queda empequeñecida por la poderosa volumetría de la cabecera tardogótica.

De forma cuadrada, es posible que en su origen fuera más alta y en algún momento se redujera en altura. Lo que parece claro es que la parte superior actual en algunas de sus caras es el resultado de una restauración, ya que se nota un evidente cambio en el tipo de ladrillo. En esta parte alta se abren solo dos vanos, ambos descentrados, uno en la cara este y otro en la cara sur. Estos huecos rompen las bandas de ladrillos en forma de esquinillas que constituyen la única decoración de la torre, lo que sugiere que fueron abiertos posteriormente. Una pesada losa impedía la apertura de la puerta que desde el interior de la ermita conduce al interior de la torre. No poder retirarla me impidió acceder al mismo y proporcionar imágenes del interior, lo cual quedará pendiente para una futura visita.

De estas bandas de esquinillas, la segunda resulta especialmente interesante, ya que no está formada por la clásica disposición de ladrillos en ángulo, sino por ladrillos aplantillados en uno de sus lados en forma de «V». De esta manera, al colocarlos juntos, forman las conocidas esquinillas. Por ahora, y al menos en el mudéjar aragonés, no conozco ningún otro edificio ni torre en el que aparezca este tipo de ladrillo.

En la parte superior, una línea de ménsulas en forma de pirámide invertida marcaría el remate de la torre. Las escasas referencias que hasta el momento se han dedicado a esta torre la datan en el siglo XVI, fecha que parece muy tardía. Lo más probable es que se levantara al mismo tiempo que la nave de la ermita, lo que nos llevaría al siglo XII o XIII, sin descartar una cronología más temprana, tal vez islámica.

Adosada a la torre se encontraba la casa del santero, que fue derribada en la última restauración, al mismo tiempo que se cerraba el acceso que desde ella se abría a la parte baja de la torre por su muro oeste. También esta última reforma corresponde a la moderna portada en arco apuntado, que vino a reemplazar a la antigua arquitrabada.

ERMITA SAN JOSÉ